Después de varios días de crucero hemos regresado al puerto. Esta semana los fuertes vientos nos hicieron tomar una decisión importante: cambiar la ruta. Y es que lo tenemos muy claro: en nuestros viajes lo primero siempre es la seguridad y poder ofrecer inmersiones de calidad a todos los que nos acompañan.
Tras un primer buceo de chequeo en Hurgada, pusimos rumbo al norte, donde nos esperaban las joyas del Parque Nacional de Ras Mohammed. Allí disfrutamos de increíbles inmersiones rodeados de bancos de peces, tortugas y, como punto fuerte, un encuentro espectacular con una manta diablo.
En el Thistlegorm vivimos una de las inmersiones más intensas de la temporada: durante todo el recorrido por el pecio nos acompañaron cuatro mobulas, que iban y venían acechando a un pequeño banco de peces, regalándonos momentos realmente épicos.
Y como si fuera poco, también tuvimos la visita de una familia de delfines, que nos brindó una tarde de snorkel inolvidable junto a una puesta de sol de postal.
Volvemos al puerto con recuerdos que nos acompañarán durante mucho tiempo. Y aunque aún queda un día de merecido relax en un hotel, algunos ya regresan a España y muchos se marchan soñando con la próxima aventura juntos.