Aunque estamos llegando al final de la temporada, seguimos poniendo en cada semana las mismas ganas y la misma ilusión… y eso se nota. Nuestro grupo de estos días ha disfrutado de una semana de buceo por las especies y los pecios del Mar Rojo realmente increíble.

Hemos explorado algunos de los barcos hundidos más emblemáticos de la zona: el Ulysses, el Ghiannis D, el Carnatic, el Chrisoula K (Marcus), el SS Thistlegorm y el Barge, entre otros. Cada pecio nos regaló una atmósfera distinta, cargada de historia, de vida y de esas sensaciones únicas que solo el Mar Rojo puede ofrecer.

Entre inmersión e inmersión, tuvimos varios momentos sorpresa que marcaron la semana. Durante un snorkel, un grupo de delfines decidió jugar con nosotros hasta que literalmente se cansaron de interactuar. Pero lo más espectacular llegó después: un encuentro buceando digno de un documental de National Geographic, cuando una familia de unos 30 delfines se acercó de forma totalmente natural e interactuó con nosotros durante largos minutos. Fue mágico, intenso y difícil de olvidar.

El grupo estaba formado por un pequeño equipo llegado desde Mallorca, y el resto de buceadores venían de distintos puntos de España: Cataluña, Asturias, Madrid, entre otros. A pesar de no conocerse de antes, se formó un grupo de amigos auténtico, de esos que sabemos que van a durar mucho tiempo.

Hubo complicidad, bromas eternas, tardes de juegos y hasta escapadas a una isla desierta para ver el atardecer frente a una hoguera.
Una semana redonda, de esas que nos recuerdan por qué amamos tanto este trabajo.
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