Una semana maravillosa junto a un barco lleno de muchas caras conocidas. Nos han acompañado muchísimos repetidores llegados desde Barcelona, Madrid, Canarias… un grupo muy diverso que, como suele ocurrir en el Mar Rojo, en apenas unos días se convirtió en una pequeña familia.

El mar nos ha regalado unas condiciones espectaculares, permitiéndonos disfrutar de la ruta Norte y Dahab con un tiempo inmejorable. Aguas tranquilas, excelente visibilidad y la tranquilidad de poder bucear sin prisas han hecho que cada inmersión fuera un auténtico regalo.

En Dahab vivimos dos de los buceos más emblemáticos del Mar Rojo. Descendimos por el mítico Canyon, atravesando sus espectaculares contraluces rodeados de bancos de peces cristal, una inmersión que nunca deja de impresionar. También nos sumergimos en el legendario Blue Hole, la auténtica meca del apnea, donde disfrutamos de su precioso arrecife mientras observábamos a los apneístas descender hacia las profundidades con una elegancia casi hipnótica.

Pero si hay algo que ha hecho especial esta semana ha sido, una vez más, el ambiente a bordo entre todos. Reencuentros, nuevas amistades, largas conversaciones después de cada inmersión y muchísimas risas han convertido este viaje en una experiencia difícil de olvidar.

Gracias a todos por seguir confiando en nosotros año tras año y por demostrar que, más allá del buceo, lo que realmente hace únicos estos viajes son las personas que los comparten.

Porque, como siempre decimos en NextGen… claro que el barco importa, pero la compañía lo es todo. 

Ahora seguimos rumbo a la ruta de los Pecios y Arrecifes y, como es habitual durante los meses de verano, muchos de nuestros acompañantes deciden pasar varias semanas seguidas a bordo, porque no importa cuántas veces repitas: cada inmersión en el Mar Rojo es única.

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