Ya estamos de vuelta de una de esas semanas que dejan huella.
Nos ha acompañado un grupo muy especial llegado desde Madrid, Galicia, Barcelona, Argentina y Londres, una mezcla increíble de personas. Ha sido, sin duda, una semana de reencuentros y de conexión, dentro y fuera del agua, ya que algunos llevaban tiempo sin bucear, e incluso algunos llevaban 15 años sin venir al Mar Rojo.
El Mar Rojo nos ha regalado condiciones ideales, permitiéndonos recorrer a fondo los arrecifes del estrecho de Tirán, disfrutar de varias inmersiones en el Parque Nacional de Ras Mohamed en pleno esplendor y, por supuesto, sumergirnos en la historia en el mítico Thistlegorm.
Bajo el agua… pura vida. Se empieza a notar cómo el mar se va calentando y con ello llegan los grandes espectáculos: bancos infinitos de fusileros, morenas, rayas y encuentros con delfines, que nunca fallan a su cita. Tuvimos también la suerte de poder observar de cerca un tiburón puntas blancas de arrecife y, como sorpresa de la semana, una impresionante manta diablo que nos dejó a todos sin palabras… y casi, casi sin aire.
Pero la aventura no ha terminado al salir del agua… varios de nuestros amigos han aprovechado para adentrarse en la historia del antiguo Egipto, recorriendo auténticas maravillas como Luxor, Aswan, el Valle de los Reyes y El Cairo. Una forma perfecta de completar una semana inolvidable. Y como siempre, si hay algo que destacar es el ambiente a bordo: risas constantes, charlas interminables y esa sensación de estar exactamente donde quieres estar, rodeado de gente que comparte tu misma pasión.
Gracias a todos por confiar en nosotros para esta experiencia. Ha sido un auténtico placer volver a conectar, crear nuevos lazos y seguir sumando historias juntos. Listos para la próxima aventura… el Mar Rojo no para.