Durante esta semana el viento no nos lo ha querido poner nada fácil. Hemos vivido varios días de temporal e inestabilidad atmosférica que nos obligaron a modificar la ruta prevista, adaptándonos en todo momento para priorizar siempre la seguridad, comodidad y disfrute de todos los que nos acompañaban a bordo.
Y, curiosamente, este pequeño inconveniente terminó convirtiéndose en una de las mejores semanas de toda la temporada. El Mar Rojo decidió sorprendernos con encuentros únicos, de esos que se recuerdan durante años. Incluso nuestros guías, después de más de 21 años buceando aquí, reconocían no haber vivido algo similar. El momento más increíble llegó con la inesperada aparición de un pez luna, dejándonos completamente sin palabras bajo el agua.
También tuvimos la suerte de contemplar una oceánica pasando junto a nosotros con total tranquilidad, mientras que las tortugas estuvieron presentes prácticamente durante toda la semana, llegando a coincidir hasta tres ejemplares en una misma inmersión. Y cuando parecía que no íbamos a encontrarnos con ellos… apareció la magia. Vivimos una tarde inolvidable entre delfines, especialmente curiosos y juguetones con nosotros. Permanecieron muchísimo tiempo cerca del grupo, interactuando y jugando como si quisieran formar parte de la aventura. Uno de esos momentos que cuesta explicar con palabras.
Mientras algunos de los que nos habéis acompañado esta semana seguís descubriendo las maravillas del antiguo Egipto recorriendo lugares como Luxor, Aswan o El Cairo, otros ya habéis comenzado la vuelta a la rutina. Nosotros nos quedamos con muchísimos recuerdos, pero sobre todo con el grupazo tan bonito que se ha creado a bordo.
Gracias por vuestra comprensión, confianza y por compartir con nosotros una semana tan especial. El Mar Rojo nunca deja de sorprendernos… y nosotros ya estamos listos para la próxima aventura.