Esta semana hemos recibido un grupo de buceadores llegados desde todos los rincones de España, listos para vivir la ruta Norte y las Islas Brothers. Desde el primer minuto, las Brothers nos regalaron encuentros increíblemente cercanos: tiburones zorro, martillo y grises se dejaron ver con una elegancia que nos dejó sin palabras.
Los longimanus fueron los grandes protagonistas. Su presencia constante nos permitió hacer paradas de seguridad interminables y alargar inmersiones hasta los 80 minutos, rodeados de hasta cuatro de ellos dando vueltas a nuestro alrededor, acercándose con curiosidad y respeto.
Nuestro viaje continuó hacia el Salem Express, donde nos centramos en la historia y los restos de aquella tragedia. Hoy, cubierto por corales de colores, forma uno de los paisajes más sobrecogedores y bellos de todo el Mar Rojo.
Y entonces llegó uno de los momentos más especiales de la semana: una inmersión entera acompañados por una familia de delfines. Nadar junto a ellos mientras nos observaban, juguetones y tranquilos, nos hizo sentir parte de su propia manada. La semana siguió con más sorpresas. En el SS Thistlegorm, los delfines volvieron a aparecer bajo el agua sorprendiéndonos mientras buceábamos, y más tarde vivimos lo que ya es un clásico en nuestros cruceros: un atardecer rodeados de delfines haciendo snorkel, un final simplemente perfecto.
Cerramos la ruta en el Parque Nacional de Ras Mohamed, con inmersiones súper relajadas, de esas en las que el tiempo parece detenerse. Estamos viviendo un final de temporada de cine, y lo mejor de todo es sentir cómo cada día la gente se va más feliz y con más ganas de volver.
Esta misma noche arrancamos de nuevo una nueva aventura, esta vez con un plan diferente: nos vamos a descubrir la parte más chill del Sinaí… Dahab, allá vamos.