Primer crucero del año y empezamos fuerte, en Maldivas. De esos viajes que te recuerdan por qué sigues haciendo esto. Mantas apareciendo de día y también de noche, tiburones nodriza tranquilos en el fondo y grises y puntas blancas cruzando los canales en prácticamente cada inmersión. Entrabas al agua sabiendo que algo iba a pasar.

Entre buceo y buceo también hubo tiempo para bajar revoluciones. Visitamos dos islas locales, paseamos sin prisas y una noche acabamos con una barbacoa en la playa. Arena, risas, historias repetidas mil veces y esa sensación de grupo que solo se crea después de compartir muchas horas bajo el agua.

La semana se pasó volando. Demasiado. Y cuando un crucero se hace corto, normalmente es porque todo ha salido como tenía que salir. Seguimos con Fuvahmulah, ya que algún integrante de la semana no ha tenido bastante con una semana y quiere más y más. Seguiremos informando.

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