Acabamos de regresar de un crucero vida a bordo por Maldivas que ha sido simplemente espectacular, recorriendo algunos de los atolones más impresionantes del país: Ari Norte, Ari Sur, Malé Norte y Malé Sur. Durante toda la semana, quienes nos acompañaron pudieron bucear con animales increíbles y especies únicas, en un entorno que nunca deja de sorprender.

Las mantas diablo fueron, sin duda, las grandes protagonistas de este viaje. Las vimos en numerosas ocasiones, tanto de día como de noche, regalándonos momentos mágicos difíciles de describir. Junto a ellas, los tiburones estuvieron siempre presentes, especialmente en los canales, con tiburones punta blanca, grises y escenas que parecían sacadas de un documental. Uno de los buceos más impactantes fue aquel en el que nos vimos rodeados por cientos de tiburones nodriza, una experiencia que dejó a todos sin palabras.

Durante la semana también vivimos momentos muy especiales fuera del agua, como la visita a una isla completamente desierta, donde nuestra tripulación nos preparó una deliciosa barbacoa. Disfrutar de atardeceres así, en un entorno tan puro, es algo que solo Maldivas sabe regalar.

Pero, sin duda, lo mejor de este viaje ha sido la compañía. Personas que confían en nosotros semana tras semana y que, después de compartir tantas aventuras en el Mar Rojo, han querido que esta vez les mostremos todo lo que conocemos sobre Maldivas y su increíble buceo. Gracias por hacerlo posible una vez más. Nos llevamos recuerdos inolvidables… y muchas ganas de repetir.
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